LOS SECRETOS DEL BUEN CORREDOR

Seguro que has escuchado en más de una ocasión que correr es muy sencillo: tan sólo necesitas ponerte unas viejas zapatillas que tengas por casa y salir a la calle.

Si bien es cierto que no hace falta más, también es verdad que es necesario cumplir una serie de pautas para que la experiencia como corredor sea satisfactoria y llevar un equipamiento mínimo, sin olvidarnos nunca de los pulsómetros como una herramienta imprescindible.

En caso contrario, lesiones musculares, falta de motivación, pereza o aburrimiento podrían echar por tierra tus buenas intenciones y hacerte abandonar antes de tiempo.

Estos son los pasos más importantes que no debes perderte. ¿Preparado?

LAS CLAVES DEL RUNNING

1.- PLANIFICACIÓN

En primer lugar, traza un pequeño plan de cómo va a ser tu incorporación al mundo del running.

No hace falta que tardes 3 meses de definir el plan, puede ser algo sencillo. Realmente sólo necesitas sentido común y sensatez para establecer tus primeros pasos haciendo deporte.

Define cuántos días vas a salir a la semana, si empezarás andando para poco a poco ir corriendo pequeñas distancias y establece unos objetivos realistas a corto y medio plazo.

 

2.- DESCANSO.

Parece poco lógico hablar de descanso cuando en este artículo hablamos de hacer deporte, pero es uno de los factores fundamentales más olvidados por los atletas.

Cada vez que realizamos un entrenamiento sometemos a nuestro cuerpo a un esfuerzo intenso del que debe recuperarse. Si no le dejamos porque volvemos a realizar un nuevo ejercicio al día siguiente, nos estamos permitiendo el descanso y por tanto tampoco la recuperación.

Cada persona necesita un descanso diferente en función de sus condiciones físicas, pero como norma general se podría decir que nunca es conveniente realizar entrenamientos intensos en días consecutivos.

De esta manera nuestro cuerpo se recupera y los músculos se regeneran lo suficiente para afrontar un nuevo entrenamiento con todas las garantías.

 

3.- AUTOCONTROL.

Se trata de uno de los factores más importantes, pero al mismo tiempo uno de los más olvidados.

Hay que tener siempre presente que cada persona es diferente, responde a los entrenamientos de formas distintas y asimila las cargas de trabajo de diferente manera.

Es por ello que resulta fundamental atender las sensaciones de nuestro cuerpo en cada momento. Cuando nos transmite malas sensaciones o empezamos a notar dolor en alguna zona muscular, lo mejor es parar y comprobar que no tenemos ningún problema.

Con ello evitaremos lesiones musculares o tendinosas con recuperaciones largas, que nos retrasarán en nuestro objetivo de ponernos en forma.

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